Month: October 2016

La carrera Siria

Nada es mejor para cualquier alumno que un buen profesor y nada hace mejor a un profesor que el profundo conocimiento, amplia experiencia y saber combinar ambas de una manera simplificada, para poder transmitirlo de una manera digestible para que los estudiantes puedan absorber la información efectivamente y después utilizarla de una manera práctica.

Uno de nuestros profesores, en uno de los varios diplomados médicos que estoy tomando, acaba de regresar del confito de Siria, donde sirvió cuatro meses con los Médicos sin Fronteras, quienes se dedican a ir a zonas de conflicto y curar a todo soldado o civil que caiga en sus manos, un excelente entrenamiento práctico para trabajar en Emergencias en un hospital.

Este profesor, además de impartir sus lecciones médicas, ha compartido las experiencias que tuvo en aquel lugar, ya que él siempre dice que la experiencia no sirve de nada si no se comparte con el prójimo.

siria-newsmsf130548Después de todo lo que nos ha contado, me he interesado mucho en este extraño conflicto, que parece haber salido de la nada y que ha tomado al mundo por sorpresa, causado muchos fenómenos sociales que le han prendido fuego.

Nuestro profesor nos dice que hay muchas más bajas en ambos lados de la trinchera de las que transmiten los noticieros, esto con el objetivo de no causar pánico entre las naciones occidentales, particularmente en los Estados Unidos.

La razón por la que no quieren causar pánico entre la población se debe a que no quieren que la opinión pública contradiga las acciones y medidas político-militares  que se están tomando en Washington y Londres, para apoyar a los grupos rebeldes en Siria, quienes buscan destronar al presidente Assad.

Los norteamericanos saben muy bien lo peligroso que puede ser una opinión publica negativa, ya que la voluntad bélica de un ejército se encuentra en su pueblo y no en el gobierno, un gran ejemplo de esto fue la guerra de Vietnam, un conflicto que se perdió debido a la opinión adversa del pueblo norteamericano.

Este conflicto es de suma importancia para los poderes occidentales, debido a que el resultado de este puede dictaminar el cauce que tomará el mundo en las siguientes décadas por venir.

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El conflicto comenzó a arder debido a que Washington optó por financiar un ejército rebelde para quitar al presidente Assad del poder, con el discurso de que aquel mandatario es sumamente tiránico y un peligro para la seguridad mundial.

La verdadera razón de este intento de golpe de estado es la urgencia de tomar control de los pozos petroleros y centros de producción de gas natural que se están procesando en el lugar, no para enriquecerse de más, sino para evitar a toda costa que Moscú tome el control de estas plantas de energía natural, ya que si esto pasa, las consecuencias para el mundo occidental serían peor que catastróficas, debido a que el día de hoy Rusia controla más del 25% del mercado de energía natural en el mundo y está dejando a los Estados Unidos en una posición de donde posiblemente no podrá salir, si no controlan la situación de Siria y Moscú toma aquellos centros de energía de donde podría suministrar a toda la región de oriente medio con gas natural, algo que enriquecería tremendamente a Rusia e impactaría fuertemente en la economía norteamericana.

¿Estamos bien?

Uno de mis mejores amigos estudia medicina y aunque es sumamente responsable y comprometido con su formación (más ahora, que debe repasar las preguntas enarm para su examen de residencia), siempre se da tiempo de compartirnos información que nos ayude a cuidar mejor nuestra salud.

El fin de semana compartió en sus redes sociales un post acerca de los síntomas que anticipan un infarto y que pueden advertirnos hasta un mes antes de que el evento suceda. Según la publicación, dichos síntomas son los siguientes:

  • Cansancio
  • Presión o dolor en el pecho
  • Dificultades para respirar
  • Fatiga
  • Mareos y sudores fríos
  • Sensación de resfriado

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Después de leer el artículo muy de pasada, es decir, fijándome casi exclusivamente en cada síntoma, sin detenerme demasiado en la explicación, empecé a preocuparme, pues yo presentaba por lo menos tres de esas molestias.

Con los horarios de trabajo que la mayoría tenemos, a los cuales sumamos algunos heroicos esfuerzos por no abandonar el ejercicio y cultivar la vida social, ¿quién no se va a sentir cansado, incluso durante el fin de semana? El cansancio constante puede llevar a un caso de fatiga, o eso pensé yo. Y la sensación de resfriado es algo que presento con frecuencia, aunque sospecho que la contaminación y el aire acondicionado de la oficina tienen mucho que ver con ello.

De cualquier forma, pensé que tres síntomas de seis ya eran demasiada coincidencia, así que decidí escribirle a mi amigo y preguntarle si ante tal resultado, debería apresurarme a consultar a un médico.

Responsable como es, él no se limitó a contestar mi mensaje, sino que me llamó por teléfono y lo primero que hizo, después de que intercambiamos los habituales saludos, fue preguntarme si había leído bien las descripciones delos síntomas, pues ahí se indicaba el tipo de cansancio, fatiga o resfriado que pueden asociarse con un infarto.

Cuando le confesé que realmente no había profundizado mucho en las descripciones, mi amigo, en tono resignado, comentó que tal era el problema de la información que se compartía en línea (médica y de todo tipo); la gente hace lecturas superficiales y apresuradas, porque así lo exige el vertiginoso ritmo al que avanzan estos medios, y termina por sacar conclusiones que no corresponden exactamente con lo que se dice.

Me dio entonces una explicación más detallada de cada síntoma en cuestión, la cual también les comparto:

  • No se trata del que sentimos tras una desvelada, una semana de duro trabajo o de haber corrido un maratón; se trata de un cansancio que nos invade hasta cuando hacemos actividades que no deberían implicar mucho esfuerzo, como salir a la tienda o recorrer los pasillos del supermercado.
  • Presión o dolor en el pecho. Podemos sentir este tipo de presión después de hacer un esfuerzo físico al que no estamos acostumbrados o ante una emoción muy fuerte, pero si esa presión es constante y tiende incrementarse, puede relacionarse con un problema cardiaco. Cuando es así, también es común que la presión o el dolor se extiendan a otras partes del cuerpo, como el brazo, el cuello, las mandíbulas, la espalda o el estómago.
  • Dificultades para respirar. Una de las causas de infarto es el bloqueo de las arterias. Cuando esto sucede, los pulmones reciben menos oxígeno y por ello se presentan dificultades para respirar, incluso al caminar o estar en reposo.
  • La fatiga es una sensación de constante debilidad, aunque no se haya hecho ningún tipo de esfuerzo. Es un síntoma que puede estar asociado a muchos padecimientos, pero se vincula con el infarto, porque una causa de fatiga puede ser la falta de oxígeno debida al bloqueo arterial.
  • Mareos y sudores fríos. Como en los dos puntos anteriores, los mareos y la sudoración excesiva pueden ser provocados por la falta de oxígeno.
  • Varias semanas antes de sufrir un infarto se puede sentir el tipo de malestar corporal que se presenta con el resfriado. Si se presenta esa sensación de “cuerpo cortado”, pero no hay gripe o tos, puede ser el aviso de un infarto.

Ahora bien, este listado no debe tomarse como un check list preciso; no es que si hay cuatro síntomas me dará un infarto, pero si tengo dos no. Cualquiera de estas anomalías puede ser señal de alguna enfermedad o bien una advertencia de nuestro cuerpo, para indicar que no recibe la alimentación, el descanso o el ejercicio suficientes. Para responder con seguridad a la pregunta de si estamos bien, lo que debemos hacer ante cualquier síntoma es acudir al médico.

Los humanos no estamos diseñados para dormir pocas horas

La vida ajetreada que la nueva sociedad, en especial la occidental, ha implementado, ha hecho que los horarios para descansar y dormir se reduzcan cada vez más.

Las largas horas laborables, las distancias que hay que recorrer de un punto a otro, el tráfico que se genera en ese traslado más las tareas de casa hacen que dediquemos poco tiempo para dormir y ya no se diga descansar.

Si a este ritmo de vida le sumamos las horas que se dedican a la socialización, como es el salir a pasear o de fiesta por las tardes-noches o pasar más tiempo del recomendable frente al televisor, con la idea de conseguir desacelerarte del largo día, hacen que poco a poco bajemos las horas efectivas de sueño.

Los especialistas coinciden en que lo ideal es dormir por la noche, en un cuarto obscuro, bien ventilado sobre una buena superficie adecuada, durante un mínimo de siete horas.

Menos de esto es compararlo prácticamente a un suicidio biológico e incluso el dormir a ritmos cambiantes tampoco ayuda a la salud, ya que nuestra biología no está diseñada para eso.

Después de leer esto me pregunto, ¿cuántas personas que se encuentran activamente laborando o estudiando duermen en promedio 7 horas diarias bajo un horario “estable”?

Salvo los bebés, donde mamá tiene el control y el mismo bebé hace caso de su reloj biológico, la mayoría del resto de los mortales cedemos ante nuestras actividades diarias, impuestas por nuestro trabajo y responsabilidades, y por la imposición social.

Cuántas veces no escuchamos al día “hoy no dormí bien”, “estoy cansado”, “tengo sueño”, “estoy estresado”, “me siento ansioso”, “no me concentro”, o sabemos que tuvo algún tipo de accidente por “quedarse dormido”, ya sea en el trabajo o manejando.

Estas son solo algunas de las consecuencias que se observan por no seguir nuestro reloj biológico, por no tener hábitos saludables en cuanto al sueño se refiere.

La cosa no para aquí, ante estas sensaciones lo que viene detrás es la somnolencia, el cansancio o la función neurocognitiva.

Se generan problemas cardiovasculares, como la cardiopatía isquémica e ictus. Y aunque no lo creas, das pie a uno de los problemas más serios que la sociedad moderna está enfrentando, como lo es la  obesidad infantil, afectando también a los adolescentes y adultos.

Todo comienza desde casa y a temprana edad. Si desde la tierna infancia se inculcan hábitos saludables, como el irse a dormir a una hora determinada, cubriendo las necesidades mínimas del niño de acuerdo a su edad, estaremos dejando una buena semilla, ya que muchos casos de insomnio infantil son conductuales.

Si esto lo aplicamos en los pequeños, hay que dar ejemplo los adultos. Es importante conocer lo que hacemos todos los días y encontrar aquello a lo que le dedicamos un tiempo que bien se puede transferir al descanso y poder así implementar un horario, lo más fijo posible para ir a dormir y si se cubren al menos 6 horas de sueño, qué mejor.

Además de lo anterior, es importante contar con una habitación adecuada para dormir, la cual se encuentre bien ventilada y que nos invite al descanso.

Contar con colchones adecuados es también un punto a tomar en cuenta, ya que en él pasaremos cerca de 6 horas y estar sobre nudos o resortes no suena nada atractivo.

Otro tip interesante a considerar y si tus actividades te lo permiten es el incluir un tiempo para una siesta de entre 20 o 30 minutos, ya que te ayuda a retomar energía.

Importante, si durante el día te estás cayendo de sueño y decides tomar una siesta que se prolonga más allá de 30 minutos y es un cuadro que se repite constantemente, entonces habrá que darle importancia, ya que se puede estar manifestando un síntoma de somnolencia excesiva que puede estar ligado a la privación de sueño o se está manifestando alguna enfermedad relacionada con el sueño.

Así que toma en cuenta estas líneas: el sueño es un proceso biológico para vivir y vivir bien. ¡Dulces sueños!

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