Uno de mis mejores amigos estudia medicina y aunque es sumamente responsable y comprometido con su formación (más ahora, que debe repasar las preguntas enarm para su examen de residencia), siempre se da tiempo de compartirnos información que nos ayude a cuidar mejor nuestra salud.

El fin de semana compartió en sus redes sociales un post acerca de los síntomas que anticipan un infarto y que pueden advertirnos hasta un mes antes de que el evento suceda. Según la publicación, dichos síntomas son los siguientes:

  • Cansancio
  • Presión o dolor en el pecho
  • Dificultades para respirar
  • Fatiga
  • Mareos y sudores fríos
  • Sensación de resfriado

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Después de leer el artículo muy de pasada, es decir, fijándome casi exclusivamente en cada síntoma, sin detenerme demasiado en la explicación, empecé a preocuparme, pues yo presentaba por lo menos tres de esas molestias.

Con los horarios de trabajo que la mayoría tenemos, a los cuales sumamos algunos heroicos esfuerzos por no abandonar el ejercicio y cultivar la vida social, ¿quién no se va a sentir cansado, incluso durante el fin de semana? El cansancio constante puede llevar a un caso de fatiga, o eso pensé yo. Y la sensación de resfriado es algo que presento con frecuencia, aunque sospecho que la contaminación y el aire acondicionado de la oficina tienen mucho que ver con ello.

De cualquier forma, pensé que tres síntomas de seis ya eran demasiada coincidencia, así que decidí escribirle a mi amigo y preguntarle si ante tal resultado, debería apresurarme a consultar a un médico.

Responsable como es, él no se limitó a contestar mi mensaje, sino que me llamó por teléfono y lo primero que hizo, después de que intercambiamos los habituales saludos, fue preguntarme si había leído bien las descripciones delos síntomas, pues ahí se indicaba el tipo de cansancio, fatiga o resfriado que pueden asociarse con un infarto.

Cuando le confesé que realmente no había profundizado mucho en las descripciones, mi amigo, en tono resignado, comentó que tal era el problema de la información que se compartía en línea (médica y de todo tipo); la gente hace lecturas superficiales y apresuradas, porque así lo exige el vertiginoso ritmo al que avanzan estos medios, y termina por sacar conclusiones que no corresponden exactamente con lo que se dice.

Me dio entonces una explicación más detallada de cada síntoma en cuestión, la cual también les comparto:

  • No se trata del que sentimos tras una desvelada, una semana de duro trabajo o de haber corrido un maratón; se trata de un cansancio que nos invade hasta cuando hacemos actividades que no deberían implicar mucho esfuerzo, como salir a la tienda o recorrer los pasillos del supermercado.
  • Presión o dolor en el pecho. Podemos sentir este tipo de presión después de hacer un esfuerzo físico al que no estamos acostumbrados o ante una emoción muy fuerte, pero si esa presión es constante y tiende incrementarse, puede relacionarse con un problema cardiaco. Cuando es así, también es común que la presión o el dolor se extiendan a otras partes del cuerpo, como el brazo, el cuello, las mandíbulas, la espalda o el estómago.
  • Dificultades para respirar. Una de las causas de infarto es el bloqueo de las arterias. Cuando esto sucede, los pulmones reciben menos oxígeno y por ello se presentan dificultades para respirar, incluso al caminar o estar en reposo.
  • La fatiga es una sensación de constante debilidad, aunque no se haya hecho ningún tipo de esfuerzo. Es un síntoma que puede estar asociado a muchos padecimientos, pero se vincula con el infarto, porque una causa de fatiga puede ser la falta de oxígeno debida al bloqueo arterial.
  • Mareos y sudores fríos. Como en los dos puntos anteriores, los mareos y la sudoración excesiva pueden ser provocados por la falta de oxígeno.
  • Varias semanas antes de sufrir un infarto se puede sentir el tipo de malestar corporal que se presenta con el resfriado. Si se presenta esa sensación de “cuerpo cortado”, pero no hay gripe o tos, puede ser el aviso de un infarto.

Ahora bien, este listado no debe tomarse como un check list preciso; no es que si hay cuatro síntomas me dará un infarto, pero si tengo dos no. Cualquiera de estas anomalías puede ser señal de alguna enfermedad o bien una advertencia de nuestro cuerpo, para indicar que no recibe la alimentación, el descanso o el ejercicio suficientes. Para responder con seguridad a la pregunta de si estamos bien, lo que debemos hacer ante cualquier síntoma es acudir al médico.